Irak: una invasión despiadada.

“el papel del ejército estadounidense consiste en mantener la seguridad en el mundo en favor de la economía estadounidense. Para alcanzar esta meta, estamos dispuestos a matar a un número aceptable de personas.”

¿Qué se entiende por un “número aceptable” de muertos para el mayor del ejército estadounidense Ralph Peters y para el pentágono cuando se trata de garantizar la seguridad de la economía? ¿Cuál es el tributo que los iraquíes, tras 13 años de guerra, embargo y ocupación, han de pagar aun a los Estados Unidos? ¿20.000 vidas humanas? ¿50.000? ¿Un millón? ¿Cuánto, en términos de heridos, enfermos, de existencias desgarradas, de inválidos permanentes… vale la economía estadounidense? ¿Cuántos hombres, mujeres y niños tienen que sufrir para garantizar la recompensa?

El 11 de noviembre de 2003, a menos de ocho meses desde el comienzo de la segunda Guerra del Golfo y de la sucesiva ocupación, habían sido asesinadas entre 21.700 y 55.000 personas, iraquíes en su mayor parte. Esto es lo que declara el informe de la sociedad británica Medact, miembro de la Internacional de Médicos por la Prevención de la Guerra Nuclear, una organización que en 1985 recibió el Premio Nobel de la Paz. Según la Medact, del 20 de marzo al 1 de mayo de 2003 (duración de la guerra), entre 13.000 y 45.000 soldados iraquíes fueron asesinados por el ejército estadounidense. A esta cifra se tiene que añadir un número de víctimas civiles que va de 5.708 a 7.356. Después del final oficial del conflicto, más de 2.000 civiles habrían también perdido la vida, todo esto aumento de manera desmedida luego de la caída de Bagdad y la ocupación de forma violenta de la misma por parte de los estadounidenses.

En Bagdad, el 40% de los conductos de agua han sido destruidos, lo que deriva a una falta de agua potable, o solo agua contaminada.

El ejército estadounidense ha destruido, por millares de hectáreas, plantación de cítricos y de palmeras de dátiles. Durante la guerra, el 7% de los hospitales han sido gravemente dañados, y el 12% han sido saqueados.

210.000 recién nacidos no han podido ser vacunados y corren por tanto el riesgo de morir por enfermedades que podrían haber sido evitadas en caso contrario, la concurrencia escolar ha caído en un 65%. Esta cifra desciende comparativamente en lo que respecta a la población escolar femenina, existen numerosos casos de violencia y maltrato a niños. Se habla también de tráfico de órganos, en otras palabras, la situación de Irak es catastrófica.

La guerra en Irak no comenzó el 29 de marzo de 2003, sino el 17 de enero de 1991, con los primeros bombardeos por parte de los estadounidenses. En 1991, los bombardeos pesados causaron más de 200.000 víctimas iraquíes; militares, por supuesto, pero también civiles. El ataque había estado precedido por seis meses de embargo para aislar y debilitar el país. Durante esta primera Guerra del Golfo, los Estados Unidos y sus aliados  destruyeron la industria iraquí casi completamente, incluyendo los sectores alimentarios y farmacéuticos. Innumerables escuelas, hospitales y centros sociales fueron aniquilados, la sociedad entera fue perturbada. La condición de las mujeres iraquíes, ubicadas notablemente entre las más emancipadas del mundo árabe, empeoro considerablemente; en concreto, con la destrucción de las escuelas y las guarderías, estas perdieron la posibilidad de trabajar.

El embargo dificulto la reconstrucción del país tras la guerra. La severidad del bloqueo no permitió la llegada de importantes materiales destinados a la nueva puesta en marcha de las fábricas. Según los estadounidenses, estos materiales podrían haberles servido para el rearme del país. Irak tenía permiso para exportar una cierta cantidad de petróleo, pero solo a cambio de cierta cantidad de medicamentos, ciertamente insuficientes. El embargo fue un asesino despiadado, en cuanto que fue lento y silencioso. Según las estimaciones de Unicef, medio millón de iraquíes murió a causa del embargo sobre todo por desnutrición y por falta de medicamentos.

A los iraquíes está prohibido manifestarse en contra del régimen de ocupación en su país por parte estadounidense. Los Estados Unidos y otros miembros de la coalición violan la Carta de la Naciones Unidas, la Convención de Ginebra y sus propias disposiciones. La carta de la ONU sanciona que ningún país puede atacar a otro. Pese a esta cláusula, y la oposición de una creciente mayoría frente al Consejo de Seguridad o la Asamblea General de las Naciones Unidas, los Estados Unidos han desencadenado esta guerra y han puesto en marcha la colonización económica del país.

Oficialmente, serian 5.000 los iraquíes tomados prisioneros por las tropas de la coalición. Pero es cierto que el número real de detenidos es inconmensurablemente más alto. Son numerosas las personas encarceladas por tiempo  indeterminado y sin el menor fundamento de acusación.

Muchas personas actualmente, luego de 13 años de ataques desmedidos contra el pueblo de Irak aún se siguen preguntando el porqué de toda esta situación, y la respuesta es muy sencilla, el petróleo. Irak, una de las reservas más grandes de petróleo es para los Estados Unidos un territorio muy importante sobre el cual debían tener dominio para de esta manera aumentar sus reservas y seguir dominando como potencia mundial así esto valgan miles de vidas humanas y saqueos de minerales al mejor estilo de los españoles en años de colonización es nuestra américa.

Hoy por hoy, las reservas petroleras de los Estados Unidos siguen bamboleándose de lado a lado como vara de equilibrista, y para conseguir un equilibrio para ellos es necesario la ocupación despiadada y sangrienta con las mentiras fabricadas por ellos mismos y muy bien puestas en las primeras planas de los distintos medios de comunicación que ellos mismos manejan con cierto trasfondo necesario.

En Irak, y en todo el territorio de oriente medio hacen vida grupos mercenarios creados, financiados y articulados por el gobierno estadounidense, con el propósito de crear un caos necesario para la intervención de sus tropas, las tropas de la policía mundial, con esa arrogancia que no es más que el salvajismo inhumano de una tiranía mundial disfrazada por la máscara de la falsa democracia.

Texto: José Semeco.

Comments

comments

No Comments Yet

Comments are closed

%d bloggers like this: